.jpg)
Después de unos buenos golpes de hombres y mujeres, me senté en una butaca.
Una Mujer de suaves manos, abrió mi pecho, convirtiéndolo en un puerto para el bien y el mal, embarcando la lujuria de mi oscuridad.
Diverimento erótico
Un gemidodoliente entre la alheña,
un rítmico suspiro en el helecho,
musgo y pluma por sábana del lecho,
por dosel hoja, por almohada peña,
y la lujuria tiene como seña
violar mujeres y violar derecho
y ley y norma, y un hermoso pecho
sabe el pecado y el pecado enseña.
Trasciende de la fronda un olor suave
a sagrados ungüentos, y una queda
música, contenida y cadenciosa,
y el blanco cuerpo de la bella ave
y el blanco cuerpo de la bella Leda,
bajo el peso del cisne temblorosa.
Autor: Carmen Jodra Dalvo
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario